viernes, 28 de julio de 2017

Soy consciente

Soy consciente,
de que no puede esconderse eternamente el lobo,
de lo bobo que parece su temblor a lo que digan,
de que Caperucita miente a veces.

Soy consciente,
de que desaparecer para siempre no es a veces bueno,
de que las huidas de forma sin fondo se sienten,
de lo poco que amanece sin alguien al lado.

Y a veces me crece la nariz para no dolerme,
busco un ardid rebuscado en las palabras que digo,
como un desliz delicado que sin miedo repito,
soy así.

Soy de mar, estancado en esta ciudad sin playa,
me pongo sandalias al conducir,
gafas para andar mirando sin vergüenza,
casero hasta la médula.

Soy consciente,
del vicio que tengo en la sangre,
de la nicotina que arde en mis pulmones,
de los sermones que a veces por ello me dan.

Si soy sincero,
se lo que soy y lo que no,
se que a veces hay cosas de dos,
de que dios tiene mil nombres,
de que a veces los hombres matan por él.

Si me hago pirata de bandera blanca no me defino,
si me gustan los grises, también,
si digo que no hay destinos solo una puerta que abrir, fino,
si digo que el mundo se va a la mierda, alucino
y nadie me lava los pies.

Soy valiente y cobarde al volver,
deportista y sofero,
sofista y de Marvel también,
nunca me pido primero pero me piro después,

Así soy, así vengo, y si me quieres bien,
ven conmigo a este cuento para darle la vuelta,
y te cuento hasta diez para morder.

Y para lo que diga la gente...soy consciente,
pero hasta el más coherente miente alguna vez...

jueves, 13 de julio de 2017

Lili




De sonrisa bella y mirada abisal,
en pausada vida frenética ella baila el mar.


La conocí calentando mis manos con sus lunas,
y tras las de su coche descosí sus costuras.
Esa noche fue la menos oscura en años,
matando verbos nos desnudamos la bruma sintética.


Sus abrazos desarman, se saca el corazón por la piel cuando abraza
y se hace abrigo.


Da réplica genial como mi espejo,
de ironía desmedida te atrapa su labia
 y en su reflejo te quedas.
El beso perfecto vive en sus labios,
conjura el universo entero en su boca
y me conjuga todos los versos.


Su cama es campo de batalla y oasis.
A veces guerra y a veces tregua que el alma roza,
jueves de fiesta y domingo de siesta calma.


Nunca vi tanta agua en el marrón de unos ojos,
tanto cielo y tan desierto de estrellas,
tan lejos, que era corto el año luz, casi como mi cuerda,
la lancé para atar su brillo y verlo de cerca,
y cuando lo vi...hizo pequeño al sol y me supe condenado a amarla (era ella...).


Hasta que se apague su luz, da igual que el tiempo pase,
que pasen por nuestras camas cien años sin voz,
que la risa y el desastre nos invadan de canas el alma y el cuerpo.
Que siempre seamos dos. Que nos gane el silencio.


Y en su sofá, hicimos barco.
Y en su salón, el mar.

Y me hacía infinitas las noches, faro de caricias velas,
silentes sus dedos me hablaban dejando huellas indelebles sin cesar...


La última vez que la vi, estaba disfrazada de navegante,
me habló de un hilo rojo, de una web, un tatuaje,
y de su espera paciente por mi.

Porque era yo y siempre sería, el otro extremo de su hilo,
aquel que cosió el destino al conocernos.

Y aunque distintos firmamentos nos hallen,
nos sabemos juramento el uno del otro,
y aun sin rostro ni detalle,
el abajo firmante afirma,
que es la única rima que rima conmigo,
el esbozo de una vida,
una vida contigo y en todos sus días...
 amarte.




lunes, 26 de octubre de 2015

Tu puerto






Eres lo más bonito de mi vida, desde hace ya 8 años lo eres.
Brillas más que la luna y dejas pequeño al sol.
Pones son a mis días amargos, desdibujas una a una sus horas y con tus pinturas de amor tiñes disipando brumas.

Si pudiese parar el tiempo y agarrar todo el aire que brisa cuando estamos juntos, tendría cien vidas para respirarte.
Si tu quisieras te daría todo el cielo para que no llorases, si tu pidieses mi alma por ti la perdería sin dudarlo. Lo se porque cada año que pasa y en los días que contamos, siento que este amor crece sin paredes, sin muros, sin letargos.

Cuando tu lloras, las estrellas se apagan, cuando ríes, el universo explota infinito, y en cada noche que te tengo, el cuento que te digo es la ola para llevarte al mar de los sueños donde te escribo.

Soy y seré tu puerto, faro incombustible donde mi mano es ancla, para cuando venga en silencio la tormenta y quiera arrastrar tu barca hacia mares revueltos yo te amarraré fuerte y sin miedos.

Te quiero tanto que quemaría mis puentes, dejaría todo por tu beso y risa, abriría mil ventanas y pararía el viento, porque da igual cuantos días, cuantos meses cuantos años, da igual cuantos tengas, pequeña o mujercita, para papá siempre serás su vida atrapada en un sueño, llenita de caricias, risas y consuelos, porque siempre serás mi niña y papá siempre será...tu puerto.

Te quiero mi amor.
Felicidades.

lunes, 30 de junio de 2014

Calmas gemelas



Dónde dejé, dónde olvidé mi sonrisa...
aquella que amanecía contigo y que moría en ti...

Dónde olvidé, donde dejé las mañanas...
aquellas que rozaban tu piel,
y que ahora tu ausencia hace que sobre la mía hiel.

Dónde fue mi alma...
la que tu corazón calmaba en su regazo,
y que ahora es sólo retazo en un mar sin barca...

Si alguna vez me añoraste,
mi retiro al viento no me dejó verlo...
Si alguna vez me llorabas,
mis ojos no veían tu desastre...

Dónde puso el tiempo aquellos besos,
los que me daban el cielo para volarte,
en cien palabras mil versos,
aquellos más bellos para darte...

Todo quedó en los verbos que quise hacer y no viste...
Todo voló por el suelo, rompiendo las lunas que diste...

Y ahora, más viejo, solo el silencio me recuerda un detalle...

El de aquel momento en el que nacias mi calma...
Aquel en el que sería ser inmortal y eterno en tus labios...
En el que no había ni miedo ni daño
porque recogías mi alma entre tus dedos.
donde tus manos agarrando las mías, eran velas de mi balsa...
 que al compás de tus palabras, eran esperanza y viento...

Y al último suspiro hoy me rindo sincero,
 porque ya no navega esa barca, ni se hincha esa vela,
la que atracando en tu alma serena,
 reposaba mi vida, y, en su arena,
dormidas estaban,
bajo un sol que moría...
dos calmas gemelas en alba...

sábado, 8 de febrero de 2014

Mi Aurora


En esta noche fría, de febrero sin voz,
quiero decirte mi vida, que en este aire que habito ahora,
me doy cuenta de todo el tiempo que perdí,
cada grano de arena sin ti...

Nunca encontré una aurora,
como la que me encendía tu amor,
nunca vi otra, ni después, ni ahora...

Aquella en la que tus labios perfectos besaban mi alma,
abrazos sinceros mi calma;
tus palabras, tus susurros, tu voz,
tus cafés por la mañana y tus caricias de sol,
amanecían mis ganas despertando en tu cama mi Yo.

Todo este tiempo que perdí, te perdí,
ya se que ahora todo es imposible,
que mi error de echarte fué tatuaje en tu vida,
el sacarte de la mía, el dejarte ir;
allí postrada de rodillas, suplicándome, amor.

Cada grano de tiempo de este reloj se daba cuenta de tu caída,
pensando que fue lo mejor, lo mejor porque dolías...

Y puse un mar entre los dos, y este barco partió,
y se partió en dos esa vida,
la que tanto me llenó, la que tanto prometía...

Esos días que tanto extraño,
en los que curabas mis heridas,
y el año que pasó, paseando a la deriva,
buscando ese sol entre nubes de mentiras, entre nubes de algodón que ardían,
buscando en mi yo cualquier excusa para justificar mi huida,
componiendo mis días sin letra ni canción,
loco por alejar tu amor, todo por no creer esos días.

Las madrugadas arropado en tu pecho mi vida,
son las que más echo de menos, amor,
aquellas en las que en tus latidos mi sueño, encontraba esa voz,
la que sin palabras ni razón, era justo destino, 
donde encontraban su exacto sitio mi cuerpo y mi corazón,
sin mapas ni caminos, solamente tu cuerpo, el mío y el alma de los dos... 

Y ahora, en esta fría noche de febrero,
sin cama ni cielo, no hay fuego que de calor,
porque añoro esos besos, los que dabas por los dos,
recordándote de nuevo, lamentándome sincero, aún me acuerdo de tus ojos,
de aquel mar que vi adentro porque bajaste el telón,
vi todo lo dentro que me llevabas, todo lo que me quisiste,
siendo en cada día luna y en cada noche sol. 
Todo me dabas, todo me diste...

Porque después de ti nunca hubo ni mar ni cielo que supiese llenar esta vida,
tan ciega y tan vacía ahora en mi, que se castiga al pensar, 
que nunca volverá a tener las auroras que despertaban caminar,
ni esos besos tan bellos que refrescaban mis ganas,
ni ese latir de tu pecho que por las mañanas,
traía un café perfecto caliente a la cama.

Por eso y por mucho más, por todo el amor que me dabas...
todos los días rezo aún sin creer en Dios,
para que esta noche sea un sueño y mañana te amanezca yo,
con ese café perfecto, hecho con mis latidos, hecho con mi amor,
y ser mañana yo, tu aurora, 
y ser mañana yo, tu sol.